Con la solemne celebración de la Eucaristía de Miércoles de Ceniza, este 18 de febrero, la Arquidiócesis de Valencia dio inicio al tiempo litúrgico de la Cuaresma. La Santa Misa fue presidida por el Excelentísimo Monseñor Jesús González de Zárate Salas, Arzobispo de Valencia, en la Basílica Catedral, contando con la concelebración del Padre Joel Núñez, párroco del recinto catedralicio.
Durante su homilía, el prelado carabobeño enfatizó que la Cuaresma representa una oportunidad anual que Dios concede para la conversión y la renovación espiritual. «Este es el tiempo de la gracia, de la salvación; Dios nos concede un año más para convertirnos a Él», expresó Monseñor, recordando que el estilo de vida del cristiano debe distinguirse por no estar apegado a los bienes terrenales, sino a los «tesoros del cielo».
El Arzobispo subrayó tres herramientas fundamentales para este itinerario espiritual: La Oración, invitó a colocar a Dios en primer lugar y, siguiendo el mensaje del Papa León XIV, exhortó a los fieles a «escuchar la Palabra de Dios» y entablar un diálogo profundo con el Creador. El Ayuno, lo definió como el acto de «dejar de hacer algo por amor», más allá de la simple abstinencia física. La Caridad, recordó que siempre hay un hermano que necesita una palabra de aliento, una acción o una oración.
Monseñor González de Zárate vinculó el inicio de la Cuaresma con el lanzamiento de la Campaña Compartir 2026, que este año aborda el tema de “sanar la herida, abrazar la vida”. Hizo un llamado a que los espacios eclesiales se conviertan en «lugares sanadores», inspirados en la figura del Buen Samaritano.
«El cristiano es el que se acerca al que está herido; hay mucha gente herida de tristeza, rencor y odio. Todos estamos llamados a la reconciliación que surge del momento en que hemos sido reconciliados con Dios», afirmó.
Al imponer la ceniza, el Arzobispo Metropolitano recordó que este rito es un signo de la precariedad de la condición humana que debe conducir a descubrir la infinita misericordia divina. «Que el signo de la ceniza en nuestra frente nos ayude a descubrir la misericordia de Dios, quien nos llama a creer en la alegría del Evangelio».
Al concluir la celebración, Monseñor González de Zárate Salas extendió una invitación a toda la feligresía carabobeña a vivir este tiempo litúrgico con fe activa y compromiso misionero dentro de sus comunidades parroquiales.
Prensa Arquidiócesis de Valencia.


