(Redactada por Wirle López).- Como cada año, la comunidad china radicada en la Ciudad de Valencia da la bienvenida al Año Nuevo Lunar con un espectáculo de fuegos artificiales que marcan uno de los puntos centrales de esta gran celebración acompañada por una multitudinaria asistencia de citadinos no solo para dejarse atisbar por las danzas, los atuendos, y un cielo nocturno que estaría exhibiendo un espectáculo pirotécnico, sino para latir bajo el mismo espíritu de unión, familia y tradición que une a esta cultura asiática.
Bajo el dinamismo de ritmos como el gongs, platillos y tambores chinos, que unísonos idearon una atmósfera enérgica y festiva, la ilustre Danza del Dragón, dio inicio a la celebración cuando el reloj marcó las siete con veinte minutos. Aquel momento, despertó atención y vislumbrante expectación de la muchedumbre situada en los alrededores por aquellos hombres que irrumpieron minutos antes de la hora del juego de luces, concertada para las siete y treinta y ocho minutos. Al tiempo que bailaban y vociferaban, manipulaban la figura mitológica sostenida por postes: era el dragón, símbolo de sabiduría, poder, y buena fortuna.
Esta danza estruendosa llegaba a los extremos más distantes de los pasillos del centro comercial Metropolis en dirección a la terraza desde donde el cielo sería iluminado no solo para los aglomerados en el amplio estacionamiento del emblemático edificio, sino también para los urbanismos de los cuatro puntos cardinales de la industrializada ciudad; debido a que el “Año del Caballo” prometía ser el espectáculo de fuegos artificiales más grandes en mucho tiempo debido a que por primera vez el evento se abría al público.
El reloj avanzaba, la multitud se agigantaba y las emociones ya eran percibidas, algunos se estaban preparando con asientos traídos desde casa y otros permanecían de pie con teléfono en mano para capturar el esperado momento.
Cielo Iluminado
Mirando hacia el firmamento se hallaban los asistentes todos sincronizados cuando a las siete y treinta y ocho minutos aparece el primer destellazo, marcando el inicio de los diez minutos de fuegos artificiales.
En simultáneo, salen a escena diversos artificios, mientras unos trataban de capturar lo que se podía con fotografías y videos, otros contemplaban emocionados los colores que iluminaban el cielo murmurando asombro. Los rostros de las personas hablaban por sí solas: alegría, sorpresa, pero también nervios y miedo, eran los rasgos faciales más distintivos de una noche marcada por la celebración, que tras más de ocho minutos de aplausos, fue como los asistentes despidieron el espectáculo.
Con el cierre de la actividad, el fundador de la asociación de Comercio China Venezuela Fay Chen, expresó su gratitud a la ciudadanía asistida manifestando que “los fuegos artificiales simbolizan la purificación y el renacimiento vinculada al inicio del calendario lunar”.
Al festejo, acudieron figuras representativas de la gobernanza regional como la primera dama del estado, Nancy de Lacava; la alcaldesa de Valencia, Dina Castillo; la máxima autoridad de Naguanagua, Elizabeth Niño; entre otras, que con su presencia, reafirmaron el compromiso de fortalecer la unión y cultura entre las comunidades China y Venezuela.


